Convenio de Basilea conquista sus objetivos

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Ingrid Villatoro, asesora para el Convenio de Basilea

El buque Khian Sea emprendió un viaje en 1986 desde la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos, hacia las costas de Centroamérica y de algunos países del Caribe. Contenía la basura municipal quemada en esa ciudad; pretendía depositar estas cenizas en cualquier país con menos regulación ambiental y evitar así una persecución penal en su contra.

República Dominicana, Honduras y Panamá fueron alertados a tiempo y no permitieron que las cenizas contaminaran sus playas. Sin embargo, algunos territorios marítimos no contaron con la misma suerte. Como consecuencia de ese acontecimiento, y de otros abusos, en 1987 se aprobó el Convenio de Basilea que regula los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos. Guatemala forma parte, desde 1995, de los 181 países que lo han firmado.

El Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales –MARN- da vida a los estatutos internacionales en materia de la gestión de productos químicos y desechos peligrosos, por medio de la Unidad de Coordinación para el Manejo Ambientalmente Racional de Productos Químicos y Desechos Peligrosos. Ellos tienen el compromiso de controlar el movimiento transfronterizo de desechos peligrosos y su eliminación.

Los estatutos internacionales indican que el objetivo del Convenio de Basilea es proteger la salud humana y el medio ambiente frente a los efectos adversos que puedan resultar de la generación, movimientos transfronterizos y gestión de los residuos peligrosos.

El Proyecto Ada-Integración ha beneficiado la labor de esta unidad para que se cumplan los objetivos establecidos y lo hace por medio de tres vertientes fundamentales. De acuerdo con Ingrid Villatoro, economista y Asesora para el Convenio de Basilea, las donaciones de equipos audiovisuales han sido clave para la ejecución de su trabajo.

Frente a una computadora, entregada por el Proyecto Ada-Integración, comenta cuánto se han agilizado los permisos ambientales. “Contamos con rápida conexión a internet y comunicación directa con Agexport. Ahora podemos ingresar datos en la Ventanilla Única para las Exportaciones –VUPE- en línea”, comenta.

Con el programa SEADEX web se pueden ingresar las solicitudes de exportación de desechos peligrosos como aceites que se utilizan en transformadores eléctricos y mecánicos.

 

basilea2Capacitaciones e intercambios

El segundo eje fundamental de beneficios recibidos por parte del Proyecto Ada-Integración lo constituyen las capacitaciones, brindadas del 9 al 20 de junio a 139 personas entre asesores ambientales, funcionarios de la Superintendencia de Administración Tributarios (SAT), personeros de ONG e integrantes de la sociedad civil.

Antes no se contaba con capacidad de respuesta, ni podía informarse y educar sobre cómo detectar desechos peligrosos o cómo tratarlos. Villatoro comparte que ello ha quedado en el pasado, gracias a las capacitaciones efectuadas en Quetzaltenango, Zacapa, Guatemala y Puerto Quetzal, impartidas por un experto: el ingeniero químico Luis Diego Jiménez Góngora de Costa Rica.

Los resultados han sido tangibles, tanto que los administradores de aduanas han detenido, posterior a su capacitación, furgones con posibles desechos de alta peligrosidad y los han remitido a las autoridades pertinentes.

En septiembre 2014 un equipo de cuatro delegados del MARN viajó a Madrid para participar en su primer intercambio de experiencias, como parte del tercer eje.  “Fue muy importante conocer a nuestros homólogos en España. Desde ya establecimos una vía de comunicación más fluida y directa. Ellos también están conscientes de los avances que se han realizado en Guatemala y podrán apoyarnos con sus experiencias”, comparte Villatoro. Esta perspectiva internacional le permite a Villatoro soñar con las nuevas perspectivas que se abren para la Unidad en la que se desarrolla.